No podía creerlo, ella estaba allí, desnuda en su cama. Su diosa, su musa, la que había pasado tantas noches en sus sueños. Ella que lo torturaba sin piedad y despertaba el fuego en cada centímetro de su piel.
Se veía hermosa tumbada sobre su cama, y cuando le dedico una se sus sonrisas provocadoras pensó que estallaría de deseo. Inclinándose lentamente sobre ella besó sus labios, esos labios dulces y cálidos, pensó que podría estar besándola durante toda la eternidad. Y que decir de su lengua juguetona que le provocaba cada vez mas. Estaba decidido a memorizar con sus labios cada centímetro de su piel. Rozó su barbilla suavemente para bajar hasta el cuello, noto como se estremecía bajo su cuerpo, eso la excitaba muchísimo. Se separo un poco de ella para volver a contemplar su belleza, tenia unos pechos perfectos. Recordó como lo provocaba siempre con sus escotes atrevidos, escotes que solo ella sabia lucir. Se dedico a acariciar sus delicados senos, eran tan suaves que no podía dejar de tocarlos. Cada caricia aumentaba el fuego en su cuerpo, sintió que no podía contenerse. Beso sus pechos apasionadamente,sin querer evitarlo. Rodeó delicadamente cada uno de sus pezones con la lengua, haciéndola estremecerse de placer. Ella gemía de placer, su cuerpo se arqueaba buscando el calor de quien lo acariciaba. Su musa le pedía mas, quería todo lo que el pudiera darle. Le deseaba con todo su ser, pudo notarlo en sus gemidos, en su respiración agitada...Volvió a besarla , esta vez con mas fuerza, ella respondió besandole con mas pasión que nunca. No podía esperar mas para tenerlo dentro, el lo sabia, pero llevaba mucho tiempo esperando ese momento, y la haría esperar hasta que no pudiera aguantar tanto placer. Sus labios pasaron rozando la oreja de la chica con pequeñas caricias, jugueteo con su lengua para provocarla aun mas. Deslizo su mano por el muslo de la chica, subiéndola cada vez mas, hasta su destino definitivo. Noto lo húmeda que estaba y eso le puso aun mas a cien. Jugueteo con su clítoris, haciendo de sus dedos un instrumento de placer. Ella gemía cada vez mas fuerte, sin poder contenerse. El era increíblemente hábil con las manos......cuando la chica iba a llegar al orgasmo, el paro de acariciarla, aun no era el momento.....
Acaricio su vientre con las yemas de sus dedos y hundió la cabeza entre sus pechos, besando su piel y dirigiéndose lentamente hacia abajo. Se detuvo en su ombligo, demorándose a conciencia para que ella se desesperara. Fue bajando más y más, hasta que su lengua alcanzó el clítoris húmedo. Dirigió hábilmente su lengua para excitar aun más a la chica. Se fijo en los labios húmedos y centro sus caricias en ellos, le encantaba su sabor. Él no solo tenia unas manos divinas, si no que también poseía una lengua excepcional. Introdujo la lengua en el interior, buscando el bultito rugoso para excitarlo. Ella empezó a gemir cada vez más fuerte y no tardaría mucho en llegar al clímax. Ella creyó que iba a estallar de placer cada ves que el introducía su lengua, pensaba que no podría aguantar mas, y por fin todo estallo. Había sido el mejor orgasmo de su vida, a pesar de que aun quedaba lo mejor.
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